CUANDO UNA VOZ SE REVELA: EL AGUDO QUE SORPRENDE
Reflexión pedagógica sobre el caso de Kim Eun-jae (Ejae) y su debut con "Golden" en K-Pop Demon Hunters
Por Vania Torrez de Music Vision Academy -Music Vision Project.
Ejae, cantante y compositora de 33 años, es la voz de Rumi en K-Pop Demon Hunters, donde su interpretación de Golden cautivó a audiencias de todas las edades y alcanzó el número 1 en Billboard. Desde muy pequeña mostró un talento innato para el canto y, tras realizar numerosas audiciones, ingresó a SM Entertainment alrededor de los 11 años con el objetivo de convertirse en cantante. SM Entertainment es uno de los sellos más importantes de Corea del Sur, reconocido por formar y entrenar jóvenes artistas hasta convertirlos en profesionales del K-Pop. Ejae permaneció en un entrenamiento intensivo durante más de una década, hasta decidir continuar su camino creativo de manera independiente. Además, es conocida por haber compuesto éxitos como Psycho de Red Velvet, Drama de aespa y Last Waltz de TWICE.
Su interpretación en Golden evidencia un rango vocal impresionante: desde un grave E3 hasta un agudo A5, recorriendo con seguridad su registro natural de contralto y extendiéndose por los registros de mezzo y soprano, superando los límites habituales. En How It’s Done, otra canción del proyecto, alcanza un D6, demostrando el control y la amplitud de su técnica vocal.
Ejae relató en su entrevista con Good Morning America que lloró mientras hacía el demo de Golden, porque reflejaba su historia personal. La letra, inspiradora, transmite el mensaje “no more hiding, now I’m shining”, un reflejo de su perseverancia y transformación artística. La artista comparte que se felicitó a sí misma con un simple “lo has hecho bien”, reconociendo el recorrido que la llevó a este momento de éxito.
1. ¿Cuál fue la clave que llevó a Ejae al éxito?
La clave fue su capacidad de adaptación consciente. Aunque Ejae ya era compositora de grandes éxitos, nunca había debutado como cantante principal hasta este proyecto. Aceptó el reto con plena consciencia de lo que se requería: interpretar con presencia y seguridad, cumpliendo con las expectativas de los productores y con la exigencia de su propio estándar artístico. En sus palabras: “ok, voy a sacar la Beyoncé que hay en mí”. Este enfoque demuestra que la adaptación no se trata solo de ajustarse al contexto externo, sino de reconocer y activar los recursos internos que permiten un desempeño excepcional.
2. ¿Evolucionar como artista es más que una adaptación?
Sí, evolucionar implica preparación y recursos. El reto de Ejae no fue improvisar; se apoyó en más de una década de entrenamiento y en su conocimiento profundo de la música y la composición. Su participación como co-compositora de Golden le permitió integrar técnica, expresión y creatividad, asegurando que la ejecución no solo fuera segura, sino también auténtica y emocionalmente fluida. Esto ilustra que aceptar un reto sin preparación es distinto de asumirlo con la solidez de años de práctica; la diferencia se refleja en la calidad artística y en la seguridad física y vocal de la intérprete.
3. ¿Cuál es la mirada pedagógica respecto del uso de la técnica vocal en Golden?
El caso de Ejae demuestra que el dominio previo de la técnica vocal es fundamental para alcanzar registros extremos sin riesgos. Su entrenamiento de más de diez años le proporcionó conciencia muscular, control de la colocación vocal, resonancia y manejo del flujo de aire. Aunque no todos los artistas tendrán este tiempo de entrenamiento, el principio pedagógico es claro: conocer profundamente la propia voz permite ejecutar desafíos técnicos con fluidez, seguridad y éxito, y la técnica no limita la expresión, sino que la potencia.
4. ¿Qué nos enseña su historia sobre el poder del reconocimiento personal?
Ejae nos recuerda que reconocerse los propios logros es un acto de fuerza y autocompasión. Felicitarse a sí misma con un simple “lo has hecho bien” no es solo un gesto emocional; es una herramienta pedagógica: aceptar el esfuerzo, validar el progreso y consolidar la confianza para futuros desafíos. Este hábito de reconocimiento consciente potencia la motivación, refuerza la disciplina y convierte los éxitos en experiencias de aprendizaje profundas.
Los retos no llegan por azar: encuentran a quienes se preparan. Cada paso de estudio y disciplina es una semilla que florece cuando aparece la oportunidad. Aceptar un desafío con valentía y preparación nos permite descubrir lo que creíamos imposible. El reto es la puerta, pero la preparación es la llave.